Comparar con criterio · 5 min
Una ficha útil también te dice lo que no sabe
La confianza en un comparador depende de que puedas revisar su evidencia, conocer sus límites y entender si existe una relación comercial.
Abre la fuente
Antes de usar un dato, abre su fuente. Debes poder identificar el producto y la institución, además del documento que respalda la cifra. Un enlace a la página principal del banco puede ayudarte a empezar, pero no demuestra por sí mismo una comisión o una condición concreta.
Distingue las fechas
La fecha de consulta indica cuándo alguien revisó la página. La fecha de cálculo o corte pertenece al dato. La vigencia establece hasta cuándo aplica una oferta, cuando el proveedor la publica. Son funciones diferentes: volver a abrir una promoción vencida no la vuelve vigente.
Lee los espacios sin cifra
N/D significa que el dato no está documentado; «requiere cotización» señala que hacen falta condiciones; «caducado» avisa que terminó la vigencia conocida. Ninguno equivale a cero. Un comparador responsable debe permitirte distinguirlos.
Confirma quién está detrás
Para confirmar quién está detrás de un producto, consulta los registros pertinentes y la razón social. CONDUSEF explica que SIPRES ofrece información sobre instituciones, no sobre cada producto que venden. Encontrar una institución allí no reemplaza la lectura del contrato ni resuelve si una oferta es apropiada para ti.
Revisa cómo se financia el sitio
Un enlace remunerado o un contenido patrocinado debe decirlo de forma visible. Esa relación no debería esconder las alternativas ni determinar el orden de una comparación editorial.
Una buena ficha te permite salir con mejores preguntas, incluso cuando no produce una respuesta rápida. Saber qué dato falta también te ayuda a evitar una conclusión que la evidencia todavía no sostiene.
Leer la metodología de MiLana Match
Fuentes para revisar
- CONDUSEF, antes de contratar un servicio financiero, consultada el 12 de octubre de 2026